lunes, 10 de junio de 2013

Vamos al Mercado!

Miles de personas caminan a través de la Avenida Central día con día. Aglomerada y llena de nuevas y modernas tiendas no deja de lado la más importante concentración de comercio en San José: El Mercado Central de Costa Rica. Desde 1880 hasta la actualidad ha mantenido la cultura costarricense vigente y viva.

Un pedacito de nuestro pasado y muchas de nuestras historias están encerrados tras las paredes de aquel enorme laberinto donde sería un placer poder perderse.  Un solo paso basta para que la curiosidad inunde al alma; Ya no se quiere dar vuelta tras y más bien las ganas de seguir adelante se agrandan mientras al caminar observamos más y más llamativos objetos que con sus formas y colores  atrapan y llenan las expectativas de cualquiera que visite el mercado.

Las paredes ya desgastadas -pero siempre en pie- cuentan por si solas el tiempo transcurrido de sus vivencias y su gente. Sus caras manifiestan el trabajo emprendedor, la gentileza y alegría que con un “Pura vida”  entusiasman la llegada al mercado. Los aromas en el aire delatan la cantidad de productos que podemos encontrar, a veces algunos que tal vez no podíamos imaginar. Medicinas para todos los males, escobas de paja que vuelan con brujas en nuestra imaginación, chanchos coloridos de ahorro de todos los tamaños, que alegran los pasillos del lugar, olor a especias que despiertan el hambre, comidas tan autóctonas y naturales, simplemente típicas y caseras como hechas en casa, hacen que el mercado encierre un sentimiento acogedor y confortable, y no pude evitar presentir que miles de secretos están ocultos entre tantos caminos y gentes que desde hace mas de 100 años generación tras generación, ocupan un lugar en el enorme mercado central.

Aunque hoy el mercado tiene también fines turísticos y algunos nuevos negocios han llegado es casi imposible pensar que llegue a perder su esencia tica, algunas reconstrucciones dejan ver el pasar del tiempo: ya no hay piso de tierra y pocas paredes de adobe, pero los negocios más famosos se mantienen en pie.

Un poco de historia
                  
“En aquellos tiempos, alrededor de 1918, los locales estaban vacios, uno llegaba al mercado y si veía un campito sin usar, simplemente instalaba su negocio ahí” Comenta el dueño de uno de los locales dedicado a la venta de tabaco y bolsos de cuero: “El mío empezó solo vendiendo tabaco, hoy la variedad de productos que tengo a la venta  se ha incrementado, los tiempos cambian, mi negocio ha crecido, pero mantiene esa esencia con la que lo fundo mi abuelo”

Del mercado no podemos irnos sin probar los helados de Lalo Mora. Su local está allí desde hace 80 años, fue fundado por el señor Dolores Mora, según nos cuenta su bisnieto ahora dueño del local “ha sido la herencia familiar y todos hemos asumido la responsabilidad del local con mucho orgullo”.

También en lo más profundo del mercado, donde ya es fácil perderse,  encontramos al Corazón de Jesús. “Ese ayuda a quienes no conocen muy bien a encontrar nuevamente el rumbo” cuenta un funcionario.
“Muchas veces realizamos la misa alrededor de la imagen, las costumbres religiosas nunca se han perdido, y todos juntos en el mercado somos una familia”.

Y esa puede que sea la manera más atinada para describir el gran mercado central: Una gran familia, de la cual todos deberíamos pertenecer. Son las raíces de nuestra tierra, la concentración del folklore costarricense, una manera de transmitir el legado de nuestro pasado. Debe ser el destino obligatorio de todos y en especial de estas nuevas generaciones que ya no saben distinguir un centro comercial de otro. Nuestro Mercado Central es único e inigualable. Puedo decir que el deber nos llama a apoyar el progreso de este gran hogar de  comerciantes y trabajadores que buscan mantener la Costa Rica de siempre.




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